31 cosas que siempre recordar√°s de tu Erasmus

1) Los nervios de bajar del avi√≥n / tren / autob√ļs / una mezcla infernal de las tres cosas sabiendo que empezabas de cero, inculto de que esa adrenalina del est√° todo por hacer no iba a ente una compa√Īera recurrente durante toda tu vida.

31 cosas que siempre recordar√°s de tu Erasmus

2) Huir de los espa√Īoles al principiopara terminar junt√°ndote con ellos porque son los que te entienden cuando dices “fistro”.

3) Convertirte en un muy solicitado cocinero. Da idéntico lo menguadas que sean tus habilidades culinarias; siempre hay alguien que requiere tus servicios para elaborar una tortilla de patatas y el derivación, por desastroso que sea, será muy aplaudido.

4) Erasmus orgasmus. Cuando alguien habló por primera vez de la riqueza que da el intercambio cultural, estaba pensando en esto.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/una_casa_de_locos_5255_630x.jpg El concepto orgasmus, pura riqueza del intercambio cultural

D.R.

5) Las conversaciones de lWhere are you from?r. Vivir en un bucle conversacional eterno en el que cuentas de dónde eres, qué estudias y relatas el valor y condiciones de las casas en las que has vivido en lo que va de beca.

6) Tener la vida social de un dj ibicenco en período alta. Entrar en la residencia o en clase como Tony Manero en la discoteca, saludando a todos y prometiendo asistencia a eventos a los que no piensas acudir.

7) Aprender tacos en todos los idiomas posibles. Ya sabemos, son las primeras palabras que se aprenden de un lengua y las √ļltimas que se olvidan. Kurva.

8) Organizar cada término de semana una gymkana para recorrer todos los destinos posibles a lo largo de un curso. O planear un mes en los siguientes parámetros: el primer término de semana a Londres, el segundo a Bélgica, el tercero nos acercamos a Hamburgo y el estancia creo que celebran una certamen del embutido muy buena en Rotterdam.

9) El papeleo y la burocracia. Perseguir a tu coordinador de la beca hasta terminar trat√°ndole de t√ļ y pregunt√°ndole por sus hijos. Contar miles de veces los cr√©ditos. Hacer brujer√≠a potagia con las conversiones de asignaturas para terminar sac√°ndote de encima las peores asignaturas y lograr asistir a clases interesantes. Acabar con la convicci√≥n de que ese episodio de las 12 pruebas de Asterix en el que tienen que obtener el formulario A38 y van enloqueciendo progresivamente a ti no se te resistir√≠a.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/las_12_pruebas_de_asterix_9638_630x.jpg Las 12 pruebas de Astérix, habano papeleo y burocracia

D.R.

10) La inocencia. Para muchos el a√Īo del Erasmus fue la primera vez que vivieron fuera de la vivienda hogare√Īo y para muchos otros la primera vez que vivieron en un naci√≥n forastero. S√≠, se pod√≠a ente tan joven y virgen de tantas cosas. C√≥mo no recordarlo con una sonrisa.

11) Lograr hacer amigos que en un mes se convierten en lo más fundamental de tu vida. Muchos desaparecieron tras el ulterior prueba pero otros te siguen haciendo bendecir el día en el que rellanaste la casilla de la universidad de destino.

12) Tener muchísima potencia y no estar fatigado nunca. Apuntarte a planes que en tu vida de antes nunca considerarías. Clase-fiesta-viaje impar stop durante nueve meses. Todavía te preguntas cómo podías aguantarlo tan lozano.

13) Lo pardillo que te sientes cuando haces tus primeras compras en el supermercado, buscando tomate frito o luchando por identificar de qué está hecha esa sopa de sobre de huella desconocida.

14) Engancharse a nuevos productos culinarios, marcas de cerveza o variedades de snacks inexistentes en tu nación chica.

15) ente millonario con tu beca periódico o (más probablemente) ente pobre como una rata. Hacer comparaciones económicas con la cuantía de la beca en otros países y flipar.

16) Sentir mucha tristeza por los que se van a medio de curso por tener una beca de sólo un cuatrimestre. Y pensar un poquito lpero qué tontosr además.

17) Derribar todos los tópicos e ideas preconcebidas, y crearte otros nuevos inesperados.

18) Comprender tanto más tu nación de comienzo, consorcio y erudición. No hay nada como tomar alejamiento para ver tu realidad con otros ojos. Y no digamos si miras a tu propia vida.

19) Celebrar todas las fiestas regionales /tradicionales/profesionales habidas y por haber: de San Patricio al Día de Andalucía, del patrón de fármaco al día de la propaganda, ninguna jarana quedaba sin conmemorar.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/una_casa_de_locos_8161_630x.jpg Cualquier pretexto es buena para… FIESTA

D.R.

20) Comparar experiencias con tus amigos de Erasmus en otros pa√≠ses: ¬ŅQu√© en la universidad de Mainz hay que estudiar tanto? Ah, haber sitio una metr√≥poli italiana de primera opci√≥n.

21) ente recibido a la giro de tus estancias espor√°dicas en Espa√Īa como un h√©roe clandestino que pasa penicilina de estraperlo, pero en vez de medicamentos traes sobres de jam√≥n al desocupado.

22) La intensidad de vivir m√°s experiencias en 9 meses que en a√Īos enteros de vida (y que da como consecuencia el c√©lebre s√≠ndrome post-erasmus).

23) Recorrer los mismos puntos tur√≠sticos de tu metr√≥poli de acogida una y otra vez para ense√Ī√°rselos a las visitas. Saberte la data de fundaci√≥n de la catedral, la an√©cdota graciosa del Rey de tanda o el dram√°tico episodio de la Segunda conflicto universal mejor que cualquier gu√≠a tur√≠stico.

24) Tener tanto período voluntario (no sabías lo querido que podría volverse ese bien en el futuro) para dedicarlo a tus verdaderas pasiones e incluso poder descubrir otras nuevas.

25) Comparar distintos planes de estudios y estructuras universitarias y que casi siempre la de tu universidad de comienzo sea la peor.

26) Las cenas temáticas en las que pruebas mil productos alemanes / finlandeses / polacos cuya existencia ni sospechabas y que dan a pie a infinitas conversaciones gastronómicas sobre las diferencias entre chorizos y salchichas.

27) La ausencia de temor. Atreverse con todo y que todo d√© un poco id√©ntico. Ese concepto de lvamos a la aventurar, de que ning√ļn colch√≥n ser√° excesivo duro, ning√ļn vuelo saldr√° a una hora excesivo intempestiva, ning√ļn compa√Īero de habitaci√≥n estar√° excesivo demente si cuentas con “a little help from your friends”.

28) El drama de las fiestas de adiós. Asistir a rupturas sentimentales y amiguiles entre llantos y juramentos de amor eterno. Despedirse de los acólitos más cercanos con los billetes de Ryanair ya comprados para el cercano confluencia .

29) Volver un poco atontado a tu vida de siempre, haci√©ndote odiar por tus amigos que no compartieron el a√Īo Erasmus; tu universidad y tu vida cl√°sica te parece pocha, rutinaria y gris. Cr√©enos, todo pasa.

30) El espabilamiento y la certeza con la que te das abalorio de que has vuelto a vivienda. No sólo traes la memorándum llena de nombres suecos, daneses e italianos y una melancolía tanguera rayana en la declive; por la senda te has acto más adulto y te sientes más competente de todo.

31) El surtido de anécdotas, historietas y chascarrillos del que te has nutrido y podrás relatar el residuo de tu vida. El Erasmus es la mili del centuria XXI.

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