«Cada día tenemos menos esperanzas»

«Cuenta detrás. En unas horas estaré de giro en casa». Poco antes de tomar en Kuala Lumpur el vuelo MH 370 de Malaysia Airlines con destino a Pekín en la madrugada del pasado sábado, Zhao Gang escribía este mensaje en QQ, una género de WhatsApp chino. Nacido hace 46 años en Dalian, en la provincia costera de Liaoning, llevaba un mes en Malasia dándole un curso de educación a unos clientes a los que su agencia le había vendido varias grúas.

En su vivienda ya le esperaban su esposa y su vástago de 20 años, pero Zhao Gang nunca regresó. Como las otras 238 gente que viajaban a bordo del funesto vuelo de Malaysia Airlines, su señal se perdió en algún paraje sobre las aguas al sur de Vietnam y, tres días después, sigue desaparecido.

«Cuando vi su nombre en la lista de pasajeros colagada en internet, no me lo podía creer», explicaba este lunes a ABC su hermana reducido, Zhao Xin, en el hotel Metropark Lido de Pekín, donde han sido alojados los familiares de los pasajeros. Su cuñada había oreja las noticias sobre la desaparición de un vuelo procedente de Malasia y, poco ducha con los ordenadores, le había pedido que consultara en la web si era el avión en que volvía su esposo. A Zhao Xin le tocó una cometido doblemente dolorosa; primero enterarse de la desaparición de su hermano y luego comunicárselo a su hembra.

«Tenía buena salud, era muy fornido, un superviviente nato», recuerda Zhao Xin. Desesperada, intenta aferrarse al prodigio de que su hermano «podría haberse liberado si hubiera caído al océano porque sabía nadar muy bien, pero cada día que pasa tenemos menos esperanzas».

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