Cosas que hacer en Stavanger cuando sale el sol

Es casi el primer d√≠a de la primavera noruega y un sol desle√≠do que da una penumbra fr√≠a avisa de que los fiordos no son lo que cre√≠amos. En Madrid llueve tanto y hay que abrigarse, nos cuentan, y aqu√≠ nos hemos achicharrado la frente ya al mediod√≠a porque a nadie se le ha ocurrido traer crema. La ma√Īana de domingo en Stavanger la colonizan, como en cualquier fragmento, las parejas con carritos de beb√© que pasean arriba y bajo, buscando los espacios abiertos llenos de sol y muchos bancos, porque aqu√≠ son m√°s de bancos que de terrazas.

Cosas que hacer en Stavanger cuando sale el sol

Ellos toman caf√©s en vasos de pl√°stico con camisas de le√Īador, ellas balancean l√°nguidas melenas rubias de 40 cent√≠metros. En cualquier calceta elevado se posan las gaviotas y otras aves marinas que no identifico. Como en las casas, como en los hoteles y los restaurantes, todo parece un escenograf√≠a tocado de dise√Īo en el que un interiorista concienzudo hubiera milimetrado cada pieza de atrezzo, como si hace dos minutos alguien hubiera susurrado laccci√≥nr desde atr√°s del foco que es este solecico tan rico.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/todo_es_cuqui_en_stavanger_5966_630x.jpg Todo es ‘cuqui’ en Stavanger

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La vida tranquila llena las calles de la metr√≥poli y pasear con ellos es la primera objeto que recomiendo hacer en Stavanger si vienes aqu√≠ y te sorprende el buen per√≠odo (que para los noruegos no asombra: estaban esper√°ndolo desde hace meses desde sus salones de enormes ventanales fabricados para recoger y envasar en vivienda la m√≠nima sospecha de sol que Frey les mande). Un paseo no tan d√≠ficil de alcanzar con los vuelos directos primaverales y veraniegos de Vueling entre Barcelona y Stavanger (con dos frecuencias semanales que ser√°n tres en julio), que hacen un pack noruego con los que opera desde la capital de Catalu√Īa a Oslo y Bergen.

Toda esta vida tranquila pasea junto a la Catedral, que recuerda mucho a las iglesias normandas como para que entiendas de porrazo las conexiones entre los ingleses y los noruegos, entre los vikingos y los monjes alucinados que tan bien describe la sucesi√≥n Vikingos. Conexiones comerciales y b√©licas que ganaban una y otra vez los n√≥rdicos, porque hist√≥ricamente √ļnico no puede vencer a unos guerreros como Ragnar Londbrok y acompa√Īamiento, personas muy seriamente bruta a la que van a recibir en un eden con tanto vino y muchos placeres carnales en cuanto mueran en batalla.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/placeres_carnales_en_stavanger_8025_630x.jpg Placeres ‘carnales’ en Stavanger

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Pero los arcos agudos y las torres picudas de esta catedral demuestran que para el a√Īo 1100 el Dios uno del obispo de Winchester hab√≠a sanseacab√≥ con Od√≠n y toda su parentela sin que se produjera el t√©rmino del mundo que profetizaban las sagas. Un troll cabreado lanz√≥ una roca contra la Catedral en un ulterior tentativa de no desvanecerse en las orillas del per√≠odo mitol√≥gico, quiz√°s augurando lo que iban a hacer con ellos en David el gnomo. Fall√≥ por los pelos, pero conform√≥ el estanque tangente al templo, un embalse en el que corretean los ni√Īos y leen las embarazadas, pura par√°bola de la paz romana que desvikinguiz√≥ todo esto.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/catedral_de_stavanger_7833_630x.jpg Catedral de Stavanger

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La joya de la corona de la metr√≥poli son las 173 casas blancas y de madera de Gamle Stavanger, situadas junto al puerto. Dan noci√≥n de lo cuquis que eran los pescadores noruegos ya entonces. La querencia por las cosas bellas y ordenadas no es algo reciente aqu√≠: fecha al menos del centuria XVIII, cuando se fund√≥ este barrio. Ahora es un paraje deslumbradoramente blanco al sol, tan colmado de flores en cualquier esquina como de tiendas de orfebrer√≠a y galer√≠as de arte. Me avisan de que a los nativos no les gusta que introduzcas la nariz por sus ventanas, pero cuando lo hago me confluencia con decoraciones rustic chic Ikea en la que no desentonan nada las se√Īoras mayores con vestidos de flores y sus nietos tematizados de marineros o de hipsters, que aqu√≠ no sabes distinguirlos.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/gamle_stavanger_152_630x.jpg Gamle Stavanger, el blanco y la madera como manera de vida noruega

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Gamle Stavanger est√° colmado de los fantasmas de los pececillos que pasaron por aqu√≠ a millones. Especialmente el Museo patrio de Conservas, una antigua f√°brica en la que me ense√Īan todo lo que siempre quise saber sobre las conservas de pescado y luego m√°s.

Es √ļnico de esos museos peque√Īajos y encantadores que √ļnico se encuentra por el mundo y que de repente abren una puerta muy iluminadora a un per√≠odo y a una personas de la que no sab√≠as nada. Los procesos en cadena con los que convert√≠an la pesca intensiva en miles de latas de sardinas al d√≠a: c√≥mo las descabezaban, como las ahumaban y las enlataban, c√≥mo hac√≠an eso sin parar durante d√≠as y a√Īos y vidas. Estremece un poco porque les ves haci√©ndolo, pisas su paraje en la cadena y el se√Īor que nos lo ense√Īa lo abalorio muy bien.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/museo_nacional_de_conservas_1481_630x.jpg Museo patrio de Conservas

Norwegian Canning Museum

Los otros museos que visito en Stavanger son la propia metr√≥poli (con los graffitis callejeros que dej√≥ el Nuart festejo; si te bajas la aplicaci√≥n Nuart App los puedes geolocalizar todos), el de la Ciencia, un sitio interactivo en el que toquetearlo todo si eres un ni√Īo o lo quieres ente un ratito, y el del Petr√≥leo, el Norsk Oljemuseum. El museo te mete en el interior de las plataformas, sigue su historia y juega a las casitas con un pila de maquetas. El petr√≥leo es una fragmento principal de la vida en Stavanger y llena sus calles de residentes de m√°s de 170 nacionalidades que, seg√ļn cuentan, trabajan dos intensas semanas sacando el f√≥sil l√≠quido de bajo del oc√©ano para descansar luego otras cuatro.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/museo_del_petroleo_de_stavanger_7171_630x.jpg Museo del Petróleo de Stavanger

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As√≠ que me doy abalorio de que los supuestos descendientes tatuados de los vikingos que llenan las terrazas del puerto son seguramente rusos y ya decido dejar mi ofuscaci√≥n de buscar n√≥rdicos de leyenda por todas partes y cenar arenques, que eso s√≠ que es muy vikingo, en el Sjohuset Skagen. Es una de las casitas de colores portuarias, donde sirven almuerzo cl√°sico con un toquecito de dise√Īo en el plato, c√≥mo no.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/sjohuset_skagen_8096_630x.jpg almuerzo a lo vikingo

Sjohuset Skagen

Las terrazas se van animando a lo largo de la noche. La discoteca gay friendly y tur√≠stica del puerto es el Hot, la cl√°sica de la metr√≥poli (con m√ļsica en vivo y Sports bar), el Ovenpaa y hay unos cuantos clubs en las dos orillas del puerto. Para los ratos tranquilos, Cardinal tiene 400 marcas de cerveza y, la v√≠a de Colores, unos poquitos bares bohemios en casas t√≠picas de madera pintadas de colores. La clientela son americanos e ingleses, expatriados de todos los colores, erasmus y turistas n√≥rdicos. Y luego est√°n las chicas nativas sobreproducidas como para una casamiento, con vestidos negros entallados y muchas joyas y muchos complementos de huella.

Llevan todo el invierno esperando este instante y aquí el demasía se traduce en vestirse con todo antes de salir y en beber veloz, muy veloz, antes de que se acabe la primavera.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/terrazas_del_puerto_de_stavanger_9013_630x.jpg La vida en la terraza, la vida mejor

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