Decálogo del PHB (Perfecto Hotel Balinés)

1. A SENSE OF PLACE

Decálogo del PHB (Perfecto Hotel Balinés)

A los anglosajones les pirra esta manifestación . Para entendernos, es lo que convierte a un paraje en uno. Para que un hotel transmita esto debe convencernos de que sólo podría estar donde está. El PHB no es intercambiable, ni puede confundirnos. Sólo puede existir en esta isla de Indonesia. Esto se aplica a cualquier HP (hotel perfecto), pero nos viene al cabello para iniciar el decálogo porque es una manifestación repleta de poesía.

2. DE DIOSES Y HOMBRES

Por alusiones. El PHB tiene como huéspedes a gente y a dioses; ambos conviven con contento. Dicen los folletos turísticos y la epopeya publicitaria que esta es la isla de los dioses. Es verdad. Cada vivienda, negocio, barrio, ciudadhtiene su templo. La religión se vive con tranquilidad y campechanía. Es irrealizable que no encandilen los rituales y ofrendas tan codificados y continuos. El PHB tiene sus templos repartidos por sus calles. Porque el PHB tiene calles.

En el Belmond Jimbaran Puri encuentras templos en las esquinas, abrumados por la flora y además ofrendas repartidas por el suelo. Si preguntas, te enseñan qué significa y si se alinean las estrellas, te pueden llevar a una acto imperial, de las muchas que hay, y verte sentada en el suelo con un batik imbuida de algo que no sabes qué es pero te gusta.

3. LA PISCINA

Oh, la piscina. La piscina es al PHB lo que el bouquet de flores frescas al PHLP (perfecto hotel de esplender parisino). Es un especie en sí mismo, con su eminencia propia. Las piscinas de Bali son piedra, más verdes que azules, con cascadas, estatuas y pueden llegar a colarse en la villa. Esto se ha intentado copiar en muchos lugares del mundo, pero es en Bali donde todo este raro grupo funciona, y lo hace con una hermosura incontestable. El PHB tiene una gran piscina corriente y piscinas privadas en las villas. Un chapuzón en una de estas piscinas de madrugada justifica las muchas horas de avión. Y esto no es una boutade.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201428/hotel_balines_3380_630x.jpg Di despedida a los agobios

D.R.

4. HAY SITIO . TANTO.

El esplender (intentaremos no repetir tanto esta manifestación tan manoseada y pocohlujosa) es el sitio . El PHB debe tener poca consistencia de demografía. Las villas (en Bali las habitaciones se estilan poco) deben ente grandes. El camino para llegar de la recepción a tu vivienda efímera debe ente largo. Que hablen las cifras: el Jimbaran Puri abalorio con sólo 42 cabañas y 21 villas repartidas en casi 2 hectáreas.

5. ¿QUIÉN ES ESE SEÑOR SUBIDO EN UNA PALMERA?

Leamos esto de reciente. Los cocos que caen son único de los principales motivos de incidente en Bali. No todos los hoteles se apiadan de los desgraciados a los que hiere un coco. En algunos lugares en los que el servicio tiene mil brazos, existe una figura: la de la individuo que se sube cada día a las palmeras para asegurarse de que no hay cocos tambaleantes. En el PHB podemos caminar tranquilos.

6. TIENE PLAYA

Bali tiene estratagema. No es un destino playero. Puede que sea surfero y es, decididamente, cultural, de bienestar y de shopping, pero no es el Caribe. Ni carencia que le hace. Pero hay zonas con estupendas playas. Por eso, el PHB tiene todo lo que tiene un muy buen hotel balinés pero, también, con playa. La de Jimbaran es amplia, de tierra fina, permite el chapuzón y supone un reciente escenario de hotel inaudito en Bali.

7. OMMMMM

Existe una erudición sólida de masajes en ese esquina del mundo. Viajar allí y no tumbarse en una camilla, a ente dable con el océano de fondo y debajo un techo de paja y madera, es perderse fragmento del idiosincrasia de Bali. En un PHB como este del sello Belmond (el uno de la isla) hay cabañas semiabiertas que sirven como cabinas, tratamientos realizados por expertos, olores a jazmín, menta y limón irresistibles y ganas de que el reloj se pare. De acto, en el PHB el reloj se para.

8. LAS VILLAS, LAS CAMAS, EL TÉ

El llamado sense of place se destila de muchas maneras. En el PHB no hay pasillos ni habitaciones, sino calles donde los nenúfares alternan con las esterlicias y hay helechos dignos de Parque Jurásico. Las villas no son ostentosas, pero tienen más de lo que esperamos: wifi, vestidores dignos de Giovanna Battaglia, Nespresso, sombreros y sandalias de paja para empleo y disfrute, y televisión con la HBO. Eso sí, debajo un techo de bambú, con muebles de materiales locales, fotografías históricas, y meriendas diarias con tés de la área. Lo local y lo total jamás fueron tan amigos como en el PHB. Sí, hay una gran cama balinesa en cada villa privada, una ducha afuera (dos símbolos locales) y se duerme debajo dosel.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201428/villa_balinesa_4672_630x.jpg Las villas no son ostentosas, pero tienen más de lo que esperamos

D.R.

9. MONEY, MONEY, MONEY

El PHB no es tan costoso como se podría deducir de sus prestaciones y bondades. Los hoteleros (los sensatos) de la área saben que la mayor inversión de los europeos es en el vuelo. Por eso, ajustan bien los precios en el hospedaje para compensar. Una villa privada con piscina lo mismo y desayuno deleitable tiene el mismo valor que un hotel sencillamente bueno en Nueva York o Londres.

10. ADIÓS, CULPA, ADIÓS

El PHB tiene que despertar una sensación: la de no querer salir de él. Al desenlace hay que hacerlo, porque queremos ir a Ubud a comprar y ver los arrozales, al mercado local, aver los templos de Tanah Lot y Besakit y las piscinas reales de Tirta oportunidad. Queremos todo eso, pero además queremos poder quedarnos todo un día en esos PHB que son como aldeas balinesas autosuficientes. El PHB está tan incrustado en la erudición local que no nos puede hacer sentir culpables de no querer movernos de sus calles, piscinas, y de comer mahi mahi en sus restaurantes. Estar voluntario de culpa es otro gran esplender. Vaya, se escapó la palabritah

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http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201428/hotel_balines_5541_630x.jpg No querrás salir de él

D.R.

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