El secreto del «vuelo con motor» de Cristiano

Cristianolanzó hace período este mensaje que era toda una metáfora de su carrera: «Creo que puedo volar». Lo dijo cuando le preguntaron por una de sus canciones favoritas, «I believe i perro fly», cinta sonora de la película Space Jam. Su contestación tenía doble sentido. Quería alcanzar lo más elevado en el fútbol. Acaba de conquistar su segundo pelota de Oro. Y en realidad vuela. En el devenir de carrera y en el propio césped. Elogiado por su zancada, por su rapidez, su disparo con ambas piernas y por sus regates, su remate de cabeza corona una amalgama de virtudes que le han llevado al Olimpo. Diecinueve de sus 239 goles anotados con el imperial Madrid han sido de cabeza. El ulterior, frente al Levante, fue una lección sobresaliente para los entrenamientos de los chavales en Valdebebas. El vídeo es de instruido interior.

Marcó desde once metros de alejamiento, desde el calceta de penalti, con la oposición de dos defensas. Su grandioso brinco, su potencia de empuje y su cabida para mantenerse colgado en el viento tuvieron el refrendo de un testarazo exacto, colocado junto a un poste. «Eso es lo más complicado, colocarlo a esa altura», advierte Santillana, santo y gesto de la singularidad . El tino recordó al golazo de afín cuenta que el luso anotó frente al Manchester United hace un año, en un salto que alcanzó los tres metros de cota. Su soberbio mucho en la desenlace de la Copa 2011, con otro vuelo espléndido , sostenido en el viento, en el período, es además imborrable para el madridismo. Cristiano reedita a Santillana. Y Fly Emirates tiene un competidor en la vivienda blanca.

El muslo es principal. «Hacen carencia unas cualidades innatas, genéticas, para saltar con esa potencia, alcanzar esa cota y mantenerse en el aire», aduce el doctor José González, un maestro en el labor con equipos de fútbol y en el cuidado y entrenamiento de los futbolistas. «El brinco se puede entrenar y Cristiano lo hace con ejercicios de fuerza, de maleabilidad y pliométricos, que son trabajos explosivos en efímero sitio de período para aumentar la potencia, la rapidez y la coordinación aerodinámica. Pero para cabecear a esa cota tiene que haber una genética. Santillana además estaba dotado genéticamente para el salto».

Ronaldo es un bálsamo de calma para el imperial Madrid. Cuando los partidos se complican, allí surge la «folha seca» del portugués, con ese disparo con la fragmento delantera del empeine que levanta el pelota y lo hace caer como un obús descontrolado, zigzagueante. Y si no le dejan demostrar su trallazo, al conjunto siempre le quedará su vuelo. No adquiere cota, sino altitud. Cambia la temperatura donde CR7 conecta su frente con la pelota. Hace más frío.

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