Hacer cada asiento de un avión rampa ídem que un buen coche

¿Te sientes algo apretado cuando vuelas? Para evitar esta impresión claustrofóbica y no pelearte por el reposabrazos con tu compañero de línea, siempre puedes comprar un billete en una clase superior. Sin decomiso, la tasa suele dispararse. En el marco de la ITB Berlín, la acompañamiento alemana Lufthansa ha presentado un producto que atiende a la petición de sitio extra del pasajero, pero que no constituye un hurto a mano armada a su bolsillo: la clase económica Premium (Premium Economy Class).

Después de mejorar la clase business de sus aviones, Lufthansa se percató de que la desigualdad entre ésta y la turista era muy amplia. Tras hacer extensas encuestas y reuniones de labor, la aerolínea se planteó ofrecer una alternativa intermedia con mayor sitio y prestaciones, pero con un valor más próximo a la clase económica que a la ejecutiva: unos 600 euros de media de incremento para un vuelo de ida y giro a Norteamérica o Asia. Según Jens Bischof, director comercial de la acompañamiento, la nueva clase económica Premium busca crear en el pasajero una práctica de viaje completamente nueva que combine el ente económico con una gran comodidad.

El idea es ambicioso. Los nuevos asientos podrán reservarse desde el cercano mes de mayo para volar a partir de octubre de este mismo año. Tal y como comentó Bischof durante la presentación, se llevará a cuerda «la instalación de 3.600 asientos en los 106 aviones de largo itinerario de la acompañamiento en solo un año», hasta verano de 2015. El precio por asiento equivale más o menos al valor de un Volkswagen Golf y en su manufactura se gastarán próximo de 10 km de tejido. Y si los tiempos de realización han sitio el listón muy elevado, las expectativas tras la operativa lo son aún más, dado que desde Lufthansa esperan «más de un millón y ámbito de pasajeros por año en la nueva clase económica Premium», asegura Bischof.

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