La «dolce vita» de las hijas de Chávez

La permanencia ilícito de las hijas del fallecido presidente Hugo Chávez en La Casona y su «dolce vita» a costa del erario público sigue impidiendo al presidente Nicolás desarrollado y su hembra Cilia Flores trasladarse a esa residencia.

En los últimos 15 años, Rosa Virginia y María Gabriela Chávez Colmenares han estado viviendo en la residencia presidencial incluso después que su padre falleciera el 5 de marzo pasado y no han mostrado intenciones de desocuparla ni para las fiestas decembrinas como se lo había exigido la primera señora.

Maduro no ha podido ocupar La Casona desde que llegó a la Presidencia el 14 de abril pasado y ha sido condescendiente con las hijas de Chávez. Ha reconocido que no se ha mudado al lugar, alegando que le ha pedido al vicepresidente Jorge Arreaza, desposado con Rosa Virginia, que continuara en La Casona para «proteger» la casa. ¿Protegerla de qué?, se preguntaron perplejos los venezolanos sin obtener contestación.

Rosa Virginia, la primogénita de Chávez, hizo las veces de primera señora después que su padre se separó en el 2002 de Marisabel Rodríguez con quien tuvo una hija llamamiento Rosinés, hoy de 16 años. La hija mayor es la que más ha disfrutado de los viajes de esplender acompañando a su padre en las giras oficiales por el mundo completo , batiendo el récord en período de horas de vuelo y presupuesto raído que ningún otro presidente venezolano ha registrado, según el diputado opositor Carlos Berrizbeitía.

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