Las vidas rotas del vuelo desaparecido MH 370

Seis d√≠as despu√©s de su desaparici√≥n, sigue sin haber ni se√Īal del vuelo MH 370 de las aerol√≠neas de Malasia que cubr√≠a la itinerario entre Kuala Lumpur y Pek√≠n. En √ļnico de los mayores misterios de la aviaci√≥n, el instrumento, un Boeing 777-200ER, parece haberse evaporado con sus 227 pasajeros y 12 tripulantes a bordo. Su evidencia, que incluye pasaportes de 13 pa√≠ses, es una radiograf√≠a de estos tiempos globalizados en Asia: mayor√≠a de chinos de la emergente clase media que cada vez sale m√°s de vacaciones al forastero, hombres de negocios, expatriados de multinacionales tecnol√≥gicas, artistas que participaban en exposiciones internacionales y turistas australianos haciendo el viaje de sus sue√Īos, que se ha tornado en la peor pesadilla para sus angustiados familiares.

A bordo iban hasta dos j√≥venes iran√≠es con pasaportes robados sobre los que al comienzo recayeron las sospechas de que fueran terroristas, pero cuyos avatares han revelado luego que la inmigraci√≥n il√≠cito no es s√≥lo objeto de pateras y saltos de vallas. En su sed por alcanzar el ¬ęeuropara√≠so¬Ľ, donde ya les esperaban sus familiares, ambos muchachos lograron burlar las aduanas y unos controles de certeza en los aeropuertos que, desde el 11-S, parec√≠an inexpugnables. Pero no al destino, que ha acto realidad sus deseos de invisibilidad borr√°ndolos de la cara de la arena.

M√°s triste a√ļn es el caso de los tres ni√Īos chinos y las dos ni√Īas americanas que viajaban con sus familias. Con entre dos y cuatro a√Īos, el que probablemente era el primer vuelo de sus vidas es probable que se haya convertido adem√°s en el ulterior. La semana pasada, el m√°s peque√Īo de ellos, Wang Moheng, de dos a√Īos, disfrutaba con sus padres y abuelos maternos de unas agradables vacaciones en el Sudeste Asi√°tico. Su madre, Jiao Weiwei, de 32 a√Īos, colgaba el martes 4 en WeChat, una g√©nero de WhatsAPP chino, un mensaje lament√°ndose de que ¬ęen pocos d√≠as volveremos a estar respirando el viento contaminado de Pek√≠n¬Ľ. Por desagracia para ella, sus temores no llegaron a cumplirse.

En el colmo de la mala suerte, Paul Weeks, un ingeniero neozeland√©s de 39 a√Īos, sobrevivi√≥ al terremoto que en 2011 asol√≥ su metr√≥poli, Christchurch. Despu√©s de trasladarse con su esposa a Perth (Australia), donde tuvieron se segundo v√°stago el a√Īo pasado, se dirig√≠a a Mongolia porque le hab√≠a salido un soberbio labor en sus minas. Antes de partir, se quit√≥ su anillo de casamiento y el reloj y se los entreg√≥ a su hembra, Danica. ¬ęSi algo me pasara, el anillo para el primero de nuestros hijos que se case y el reloj para el otro¬Ľ, le dijo, seg√ļn ha relatado ella en diversos medios internacionales.

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