¿Por qué se conoce ahora el desenlace del avión desaparecido si aún no lo han encontrado?

Mientras la flota universal de aeronaves y barcos rastreaba afanosamente los océanos en busca del vuelo MH370 arrojando una suma ingente de especulaciones, los científicos de la acompañamiento Inmarsat con sede en imperio Unido se enfrentaban a un auténtico rompecabezas encajando los datos de un satélite que ha procurado la primera deducción sólida en relación al destino del Boeing 777 desaparecido el pasado 8 de marzo. El instrumento que viajaba de Kuala Lumpur a Pekín con 227 pasajeros y 12 tripulantes a bordo se estrelló en el mar Índico sur sin dejar supervivientes.

Inmarsat, creada en 1979 por la Organización Marítima universal para ayudar a los barcos a mantenerse en contacto y convirtiéndose ulteriormente en único de los operadores que ofrece soluciones Servicios Satelitales Móviles (SSM) más grandes del mundo, revelaba ayer el nefasto final que arrojaban sus complejos cálculos.

Aunque los sistema de declaración del avión, que trasmiten su situación, fueron apagados, un satélite de esta acompañamiento detectó las señales ping que automáticamente emite el sistema del avión. El cuidadoso estudio de estos datos concluyen que el avión voló al menos 5 horas más desde que se perdió la última marca. El itinerario del avión entonces, pudo realizarse a través de los dos corredores, hacia el norte o el sur.

La acompañamiento británica recurrió a más datos de otros vuelos de Malaysia Airlines para refinar sus mediciones, lo que les llevó a la deducción de que sólo podría haber estado viajando a lo largo del galería del sur. Ayudados por el conocimiento de la suma de carburante libre a bordo, la acompañamiento precisó que la última situación del Boeing 777 fue en ámbito del mar Índico, al oeste de Perth, un paraje lejano, lejos de cualquier dable lugar de aterrizaje, lo que sólo deja la opción de que el instrumento se estrellara en el mar Índico.

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