Regalos gastronómicos que hacer (y que no hacer) en San Valentín

Ay, San Valentín. ¿Mi opinión? Creo que ya la saben: no hay que celebrar San Valentín. Tenéis 364 días para cenar con champagne, comeros a besos y follar como si no hubiese mañana. Para escuchar canciones bonitas, murmurar cursiladas (sí, hay que decirlas) y huir a vuestra nación, esa que se esconde en el sofá debajo la manta. Pero por ayuda, jamás en San Valentín.

Regalos gastronómicos que hacer (y que no hacer) en San Valentín

No obstante, hay que asumir un par de preceptos en esto de las relaciones mo eso dicen. Uno: defender con esfuerzo tus principios está muy bien pero ey, ¿discutir por esta memez? Preferiría no hacerlo. Dos: colega (dirigido a damas y caballeros por igual) si a tu partenaire le alegra la semana un mísero ramo de flores no me seas sieso y suelta la pasta en la floristería del barrio. Que no está pidiendo votar a Ynestrillas ni hacerte cienciólogo. Sólo un regalito my ya que tienes que regalar, mejor si es comestible, ¿no creen?

REGALOS QUE SÍ

1) Una cena

¿Clásico? A mucha honra ¿Tópico? Amo los tópicos ¿Aburrido? Esto no es un guateque, amigos. Una cena en único de los grandes, una cena para recordar siempre, que sea una pretexto (como si la necesitárais) para llenar el maletero de libros, ropa interno y promesas. Azurmendi en Larrabetzu, Quique Dacosta en Dénia o Aponiente en El Puerto de Santa María son tres destinos únicos. Y esta bañera…

2) Una cesta de mimbre con cosas en el interior para hacer un picnic que jamás haréis peroh

¿Y lo bien que queda una cesta de mimbre en tu salón escenografía con un austero y distinguido gusto nórdico? (pero con un calceta cálido) Eso qué, ¿eh? Puestos a elegir, que sea una cesta sin tonterías: por modelo la que han creado los chicos de Gin Mare junto a Sally L. Hambleton: una cestita cuqui para hacer gin-tonics (ginebra, tónica, iceberg y limón) en el Joan Miró o El antojo.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201407/cestita_cuqui_de_gin_mare_2312_630x.jpg Cestita cuqui de Gin Mare

Gin Mare

3) Queso

Si a la señorita no le emociona una plancha de quesos (yo qué sé, un pack con alguno de estos 24 quesos imprescindibles) es que la susodicha tiene un dificultad conmigo. único muy obeso. Resumiendo: “Si no hay queso no hay beso”.

4) Un libro (gastronómico)

Pero ojo cuidado, no de recetas (piénsalo: la estás llamando maruja. Le estás diciendo: ¡hazme la cena, Pili!). Un libro sobre restaurantes (a los que irás con ella) viajes, trenes y hoteles de maravilla . Libros bonitos como A delicious life o Cocina Indie de Mario Suárez o mpor qué no, revistas imprescindibles como Apicius o Kinfolk. Gastronomía y literatura: buena objeto.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201319/kinfolk_magazine_por_ejemplo_7246_630x.jpg Kinfolk magazine, por ejemplo

Aiala Hernando

5) Un masaje

Como masaje no abalorio el que le hagas tú, alma de cántaro, con tres copas de más apretando los nudillos sobre su espalda e insinuando con voz nasal “estás muy tensa”. Eso no es masaje, es “otra cosa”, una objeto que está muy bien, pero no es un masaje por Dios. Un masaje es que lo hacen los de Bliss en el W Barcelona. ¿Conclusión? Show me the money, nigga!

6) Chocolate

No hay un «nada» que sustituya al chocolate. No hay un «el aguacate es el reciente chocolate» porque no hay suplente dable para el chocolate: ese chute de encefalina, cacao y remordimientos que siempre la entenderá mejor que tú. Eso sí, solo Valrhona o Godiva.

¿He dicho nada? Trufa negra – tuber melanosporum – único de los cuatro reyes de la culinaria: caviar, foie y jamón ibérico de bellota. Unos huevos rotos y algo de Laumont rallado sobre las patatas a lo pobre y seré tuyo para siempre.

7) Florpower

Equipo Navazos Bota “Florpower” nº 44. El vino del año, de el decenio y del centuria.

REGALOS QUE NO

1) Lo “healthy”

Me explico: tras la etiqueta de heatlhy, green, detox o wellness se esconden nauseabundas estrategias publicitarias para vender crecepelos para gordinflas. Que no, que nada de green, que le regales lo que le pone, le gusta y le pirra, y eso dudo tanto que sea green.

2) término de semana romántico

O sea, esos packs que incluyen botella de cava, pétalos en la bañera, visita a la bodega, curso de degustación, paseo en bici y vuelo en globo. Y todas esas parejitas infames a la hora de la cena, mirándose los unos a los otros y preguntándose “¿Follarán más que nosotros, cari?”. Decimos sí a los fines de semana happy-love-tiki-taka pero no a los “todo incluído”.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201407/decimos_si_al_concepto_kinkfolk_6956_630x.jpg Decimos sí al concepto Kinkfolk

Kinkfolk

3) Crucero

Ésta es una opinión de han de coger ustedes con tenazas muy gordas. Más que nada porque el arriba firmante jamás ha plantado un pie en un crucero pero es que cómo explicarlo:un HIELO bien obeso.

4) Aventuritas

Saltos en paracaídas, descender el riachuelo de tu aldea en kayak, puenting ydumplings(ah no, esto sí). Cursos de iniciación a la escalada,ascender el Montsant con raquetas de nieve, bajarlo en rappel o el bautismo de inmersión de las narices (“Te lo juro, tía, es una impresión única. Parece que flotas”). Venga varón, por ayuda, ¿qué os pasa? ¿la conflicto de los cuarenta a los treinta? Un par de botellas de Tarlant ydaros lo vuestro en el cuarto del hotel. Esa es toda la peripecia que necesitáis.

5) Un curso de sushi

Hazlo tú, ¿no? O qué.

6) Un falo de chocolate

En serio, no.#NO

7) Cupcake

Regalarle un cupcake y abrirse abalorio enCaoba. Todo único.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201317/cupcakes_8273_630x.jpg Aquí el cupcake estrella es el malla Velvet

Panela & Co.

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