Tortura y asesinato sin port√°til conocido

Necesito que compres bolsas de basura grandes, bolsas de basura peque√Īas, sosa c√°ustica y una radial. Este sms lo recibi√≥ Rosa V√°zquez a las 17.41 horas del 13 de mayo de 2013. Se lo envi√≥ su amigo Juan Cuenca, un valenciano ofuscado con el dinero tramposo. ¬ęJaja que te crees que soy una entendida en estas cosas, que no s√© lo que me estas pidiendo; d√≥nde voy a comprar eso ahora¬Ľ, fue su contestaci√≥n. Ocho d√≠as despu√©s, viendo la televisi√≥n, Rosa empez√≥ a temblar. La noticia informaba de la inquietante desaparici√≥n de una pareja holandesa que hab√≠a llegado a Murcia el d√≠a 13 y que ten√≠a un vuelo de giro reservado a su naci√≥n para el 15.

La hembra rubia y su fuerte compa√Īero, que aparec√≠an en las im√°genes, eran los mismos a los que Rosa hab√≠a llevado en su coche el d√≠a 13 a las 20.30 de la tarde desde Murcia a la ¬ęcasa Color√°¬Ľ en una pedan√≠a de Molina de Segura. La casa adem√°s la hab√≠a alquilado ella, tras encarg√°rselo su amigo Juan. Despu√©s del sms, le hab√≠a pedido otro favor: trasladar a una pareja de inversores a esa encuentro porque ellos no ten√≠an coche y no conoc√≠an la senda. La hembra, Ingrid Visser, una reconocida exjugadora de voleibol, hab√≠a bromeado con las dos hijas de Rosa, sentadas en el asiento trasero. Juan Cuenca y otros dos hombres, que hablaban espa√Īol con acento forastero, esperaban a la pareja holandesa en la Color√°. Rosa los dej√≥ en la puerta juntos y volvi√≥ a su vivienda de Murcia pensando en lo tarde que iban a cenar.

EmbarazadaIngrid Visser y su esposo Lodewijk Severein llegaron ese mediod√≠a a Murcia. Se alojaron en el hotel Churruca, dejaron los m√≥viles y el ordenador enchufados en el cuarto y se encaminaron a la encuentro con Cuenca en un paraje que no conoc√≠an. A la ma√Īana posterior ten√≠an encuentro en una cl√≠nica de fertilidad. La jugadora estaba entusiasmada con su embarazo de seis semanas. Rosa y sus dos ni√Īas fueron las √ļltimas gente a las que vieron antes de caer en manos de sus asesinos. Esa misma noche o al d√≠a posterior acabaron con ellos, tortur√°ndolos durante horas, sin que nadie los pudiera o√≠r ni imaginar el horror que se vivi√≥ en esa casa de arrendamiento alejada del mundo. Los autores fueron, seg√ļn la investigaci√≥n, Juan Cuenca y dos rumanos:Constantin Stan y Valentin Ion, que iban a cobrar unos dos mil euros por el recado .

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