Viaje por la Ucrania subterr√°nea

La área de Kiev está repleta de personas. Estas semanas, para protestar contra el presidente Yanukóvich y sus tratos con los rusos, para exigir un aproximación a la coalición Europea, miles de manifestantes toman las plazas, lanzan arengas en las calles, dan conciertos en los parques, cuelgan banderas azules y estrelladas de los cuellos de las estatuas, incluso han abatido una estatua de Lenin. La policía reprime con brutalidad algunas de las concentraciones.

Viaje por la Ucrania subterr√°nea

En la tele no se ve, pero el subsuelo adem√°s vibra. En una estaci√≥n de metro abarrotada, la muchedumbre canta el himno patrio hasta que tiemblan las l√°mparas del tejado; en los pasadizos los chavales reparten pasquines, pegatinas y banderas; en un marcha peatonal subterr√°neo, unos m√ļsicos vestidos de cosacos tocan canciones tradicionales, la personas se arremolina, baila en c√≠rculo cerna√≠a de ellos y terminan coreando l¬°revoluci√≥n, revoluci√≥n, revoluci√≥n!r.

En Ucrania, un nación cuya área ha sido barrida por los bombardeos, las invasiones, las hambrunas planificadas, las explosiones nucleares y -claro- por el frío, siempre hay una fragmento de la vida que se agazapa debajo arena. Este instinto subterráneo ha excavado alguno de los parajes más fascinantes del nación.

1)BALAKLAVA: LA BASE DE SUBMARINOS AT√ďMICOS EN EL INTERNO DE UNA MONTA√ĎA

Una dama espera en la inicio con se√Īa serio. Le damos unos billetes, miramos a los lados con sospecha y ella abre entonces una puerta de diez toneladas de aluminio y titanio: ya podemos entrar en el cosa 825 GTS, el nombre en clave para la base supersecreta de submarinos at√≥micos de Balaklava.

El paraje da para fantas√≠as. Los submarinos de la coalici√≥n Sovi√©tica entraban de noche en la cala de Balaklava, una g√©nero de fiordo comprimido y sinuoso, en la pen√≠nsula de Crimea. En una de las orillas, invisible desde el oc√©ano abierto, hab√≠a una gigantesca compuerta de acero camuflada. La compuerta se abr√≠a y el submarino navegaba hacia el interno de la monta√Īa Tavros, en cuyas entra√Īas los ingenieros sovi√©ticos hab√≠an excavado una base naval a amparo de los sat√©lites esp√≠as. Un canal de 602 metros de longitud atraviesa la monta√Īa de norte a sur, desde la inicio por el fiordo hasta la partida a oc√©ano abierto por otra compuerta camuflada. En ese canal y sus ramificaciones pod√≠an atracar catorce submarinos at√≥micos. All√≠ en el interior hay muelles, talleres, un varadero, almacenes de torpedos nucleares, oficinas, refugios y toda una metr√≥poli subterr√°nea que estaba clasificada como hospicio at√≥mico de primera categor√≠a: pod√≠a resistir la explosi√≥n directa de una bomba nuclear de cien kilotones y tres mil gente pod√≠an sobrevivir un mes en su interno, protegidos debajo la monta√Īa de granito.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/la_bahia_de_balaklava_4754_630x.jpg La cala de Balaklava

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Balaklava desapareci√≥ de los mapas en 1957: ese a√Īo empez√≥ la edificaci√≥n de la base subterr√°nea, que dur√≥ cuatro a√Īos, y este peque√Īo aldea pesquero se convirti√≥ en una de las zonas m√°s secretas de la coalici√≥n Sovi√©tica. Su nombre no figuraba en ning√ļn carn√©, nadie trabajaba oficialmente all√≠ ynadie pod√≠a entrar al aldea, una veda que se mantuvo hasta 1996, cuando el ulterior submarino ruso sali√≥ de la monta√Īa.

En 2003 la base se convirti√≥ en museo. Ahora la dama de la inicio abre las puertas de acero y titano a transformaci√≥n de unos billetes; un gu√≠a dirige a los grupos por las galer√≠as, el canal, los muelles, el arsenal; y al marcha de los turistas unos altavoces emiten estruendos portuarios: golpes met√°licos, martillazos, sierras, chirridos, sirenas, zumbidos siniestros que parecen alertar de un bombardeo at√≥mico. En el museo se exhiben segmentos reales de submarinos con sus mu√Īecos tripulantes a bordo, fotos de delfines a los que ataban minas y a los que adiestraban para que se arrimaran a buques enemigos, se exhiben maquetas, torpedos, buzos antinucleares y unos paneles de control muy tentadores, con sus llaves, interruptores y botones con los que detonar el apocalipsis. Entre el categor√≠a de turistas que se arremolina cerna√≠a del gu√≠a, hay un cadete de la armada ucraniana acompa√Īado por su madre, que ha venido a verle a la cercana base de Sebastopol. Mientras el gu√≠a dialecto, el cadete estira la mano y le hace una caricia furtiva a un torpedo.

Informaci√≥n pr√°ctica.El museo abre de diez a tres, exceptuando los lunes, y rampa 40 grivnas (3,6 euros). Balaklava est√° a 18 kil√≥metros de Sebastopol, en la pen√≠nsula de Crimea. La carretera atraviesa el valle donde los ingleses acometieron la legendaria y desastrosa carga de las Brigada Ligera contra las tropas rusas en 1854. Hay monumentos conmemorativos entre los vi√Īedos y un museo en la colina de Sapun.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/los_tuneles_de_balaklava_382_630x.jpg Los t√ļneles de Balaklava

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2) ODESA: LAS CATACUMBAS DE LOS PARTISANOS

El guía camina veloz por una corredor iluminada, da varias curvas y se detiene ante un tapia en el que se lee una inscripción rusa en letras de molde. El guía la grita en varios idiomas, implícito el castellano:

- ¡Sangre por sangre, defunción por muerte!

Es una pintada de los partisanos soviéticos que se refugiaron en estas catacumbas durante la invasión nazi de Odesa, a orillas del océano Negro, en 1941.

Estamos en el aldea de Nerubaiskoye, a diez kil√≥metros de Odesa, arena adentro, pero esta malla de t√ļneles serpentea debajo la √°rea hasta el puerto y los s√≥tanos de las casas en el centro de la metr√≥poli. Las dimensiones de las catacumbas son enormes y poco definidas. Se extienden por tres niveles, conectados por pozos y pasadizos, y el m√°s hondo llega hasta los 60 metros debajo el nivel del oc√©ano. Desde el decenio de 1960, varios clubes de espele√≥logos han explorado y cartografiado unos 1.700 kil√≥metros de t√ļneles, y los gu√≠as apuntan a ojo que el laberinto mide 2.000 o 2.500 kil√≥metros. El nuestro es de los entusiastas:

- Hay 3.000 kilómetros. Son las catacumbas más extensas del mundo.

En diversas zonas de estos t√ļneles se escondieron trece grupos de la resistencia sovi√©tica, de unas ochenta o cien gente cada √ļnico, y solo √ļnico de ellos fue desmantelado por los nazis. Los topos humanos organizaron peque√Īas ciudades subterr√°neas, con pozos por los que recib√≠an armas y v√≠veres desde el afuera, y sal√≠an de vez en cuando para atacar por asombroso los cuarteles enemigos. Los nazis, a su vez, los rastreaban debajo arena con perros y gaseaban los t√ļneles, sin tanto √©xito.

El comienzo de los t√ļneles adem√°s es difuso. Parece que los cosacos, expulsados del reino ruso por Catalina la vasto y acogidos en estas costas por el sult√°n turco, extra√≠an piedra caliza para sus asentamientos. Cuando los rusos conquistaron el regi√≥n en 1792, fundaron la metr√≥poli de Odesa y profundizaron en estas canteras para extraer los materiales y construir las casas y los palacios barrocos de una ciudad pujante. El laberinto se extendi√≥ much√≠simo en las siguientes d√©cadas: fue cantera, dep√≥sito de vinos, calle de contrabandistash Sus d√≠as m√°s √©picos fueron los de la resistencia durante la Segunda conflicto universal.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/las_catacumbas_de_odesa_refugio_de_partisanos_429_630x.jpg Las catacumbas de Odesa, hospicio de partisanos

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El gu√≠a camina por los t√ļneles y demostraci√≥n las estancias preparadas por los partisanos para vivir debajo arena. Hay dormitorios con grandes plataformas excavadas en la roca, a manera de lecho, cubiertas con paja; hay cocinas con pucheros y chimeneas que salen a la √°rea; hay una peque√Īa escuela con pizarra, pupitres y libros; hay un hospital con camas y botiquines; hay oficinas con m√°quinas de escribir, tel√©fonos, radios y mapas; hay una corredor de tiro; hay mesas con bombas, rifles, hachas y c√≥cteles molotov, hay banderas sovi√©ticas, hay caricaturas de Hitler en los muros. Hay ramos de flores por todas las esquinas.

Este parte del laberinto est√° iluminado, los t√ļneles son amplios, pero conviene no separarse del gu√≠a: cuando los espele√≥logos se adentran en las catacumbas, encuentran fusiles, granadas, peri√≥dicos de hace d√©cadas, monedas de la periodo zarista y cada tantos a√Īos la calavera de alg√ļn contrabandista, el cad√°ver momificado de alg√ļn partisano o los restos de alg√ļn visitante despistado. En enero de 2012 un espele√≥logo amateur de 22 a√Īos se intern√≥ solo en el laberinto y jam√°s m√°s se supo. A los tres d√≠as de su desaparici√≥n, los equipos de rescate hallaron su linterna frontal y su saco de dormir. Ya no encontraron nada m√°s. El 1 de enero de 2005 un categor√≠a de j√≥venes baj√≥ a las catacumbas a celebrar la juerga de A√Īo reciente, una chica de 19 a√Īos se perdi√≥ y dos a√Īos m√°s tarde sacaron su cuerpo desecado.

En el viento seco de las catacumbas se conservan momificados los cad√°veres, las historias de p√°nico y la historia corriente. El peque√Īo museo de la Gloria Partisana, desenlace de la visita, exhibe fotos, documentos, carteler√≠a sovi√©tica y un mensaje c√≥dice de Fidel Castro durante su visita en 1981.

Informaci√≥n pr√°ctica. De la estaci√≥n de tren de Odesa salen furgonetas para hacer visitas guiadas a las catacumbas por 70 grivnas (6,3 euros). Es complicado encontrar gu√≠as que hablen ingl√©s, pero haberlos haylos. Otra opci√≥n: en la cercana estaci√≥n de autobuses, hay que averiguar cu√°l va a Nerubaiskoye y pedirle al conductor que nos avise en la detenci√≥n de las catacumbas. Una vez all√≠, hay que preguntar por alg√ļn gu√≠a y regatear el valor de la visita.

3) KIEV: LA ESTACI√ďN DE METRO M√ĀS PROFUNDA DEL PLANETA

Algunos kieve√Īos se impacientan y echan a caminar hacia bajo, porque las escaleras autom√°ticas tardan cuatro minutos en descender hasta la estaci√≥n de metro de Arsenalna, la m√°s profunda del mundo. La fila atraviesa una colina prominente, en la orilla del r√≠o Dni√©per, yen sus entra√Īas construyeron esta estaci√≥n, 105 metros por bajo de la √°rea.

Arsenalnaes una de las cinco estaciones con las que se inaugur√≥ el metro de Kiev en 1960, cinco museos de construcci√≥n estalinista: suelos de granito, columnas de m√°rmol, paredes de cer√°mica, l√°mparas de ara√Īa, esculturas de bronce, bustos, bajorrelieves, mosaicos con imaginer√≠a sovi√©tica que se fueron desmantelando en los a√Īos 90. Las cinco estaciones de Vokzalna, Unyversitet, Teatralna, Khreshchatyk y Arsenalna, con sus escaleras, sus galer√≠as y sus vest√≠bulos,conservan el brillo y el escalofr√≠o sovi√©tico, cuando sabemos que se contemplaba otro empleo para ellas: estaciones tan profundas como las de Arsenalna, con sus pasadizos ramificados, estabandesignadas como refugios at√≥micos.

Arsenalna se encuentra en la misma colina en la que excavaron el gran escenario subterr√°neo de Kiev: Pechersk Lavra, el monasterio de las cuevas.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/el_metro_de_kiev_alberga_las_estaciones_mas_profundas_del_mundo_3575_630x.jpg El metro de Kiev alberga las estaciones m√°s profundas del mundo

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4) KIEV. PECHERSK LAVRA: A BESAR MOMIAS

Ojo porque algunos suelen marearse. En la inicio a Pechersk Lavra, el monasterio de las cuevas,obligan a comprar una velita para alumbrar el caminoy dan instrucciones precisas para portarla: atrapada entre los dedos, con la mano extendida a manera de palmatoria, para que los goteos de cera no dejen el suelo pringado. No es tonter√≠a:m√°s de 200.000 peregrinos descienden todos los a√Īos a estos t√ļneles estrech√≠simos, agobiantes, en los que se alinean cientos de santos y monjes momificados. Y bajo hay popes barbudos que ri√Īen a los que llevan mal la vela.

Nos abren la puerta, bajamos por las escaleras y nos envuelve un gas en el que se difuminan las llamas de los peregrinos y en el que flotaun olorcillo a incienso quiz√° mezclado con virutas de ata√ļd y barbas de pope. A partir de aqu√≠ nuestra libertad de operaci√≥n casi desaparece, sobre todo en d√≠as festivos y en hora punta m√≠stica: seguimos la l√≠nea de peregrinos que avanza por una corredor abovedada, tan ca√≠da que a veces hay que agachar la cabeza para no darse coscorrones, y tan estrecha que debemos caminar con los brazos pegados a las costillas. Los peregrinos arrastran los pies por el laberinto que se enrosca, se bifurca y se repliega, solo se escuchan susurros, murmullos, el tarareo de las mujeres que entonan salmodias hipn√≥ticas. Cada pocos metros se abre un hueco en la pared:el sitio ecu√°nime para una urna de cristal, en la que reposa el cuerpo incorrupto de un monje o un santo. Son momias completamente envueltas en mantas con bordados y pedrer√≠as. Alguna saca a la vista susmanitas resecas, le√Īosas y violetas.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/pechersk_lavra_y_su_mundo_subterraneo_1800_630x.jpg Pechersk Lavra y su mundo subterr√°neo

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Los peregrinos pueden recorrer quinientos metros de laberinto.Al residuo de los t√ļneles (que dicen que llegan hasta Mosc√ļ: ¬°hala!) solo acceden los monjes y los arque√≥logos. A veces se forman tapones, cuando las mujeres con pa√Īuelos en la cabeza se arrodillan y besan las urnas, debajo las l√°mparas votivas, los iconos de santos y los carteles que informan del nombre del difunto y el centuria en el que vivi√≥.La reuni√≥n de momias es selecta: por aqu√≠ yacen Alipio el respetable, pintor de iconos; N√©stor, el primer investigador eslavo; San Espiridi√≥n, patr√≥n de los alfareros; un gran duque de Lituania, un pr√≠ncipe de Kiev; y adem√°s, al parecer, otras reliquias como la cabeza de Clemente I, el estancia papa de la historia; el cuerpo de Yuri el de los Brazos Largos, fundador de Mosc√ļ, y hasta los restos de Ilya Muromets, el h√©roe descomunal de los primeros poemas √©picos rusos, que luch√≥ contra t√°rtaros y monstruos, que derrib√≥ los campanarios de Kiev cuando el pr√≠ncipe Vlad√≠mir olvid√≥ invitarlo a una jarana y que termin√≥ canonizado por su √©gida de la naci√≥n y de la fe ortodoxa.

Este caso de Ilya Muromets, superh√©roe del centuria XII, caballero fabuloso del estado medieval Rus de Kiev, demostraci√≥n que las cuevas de Pechersk Lavra no son solo un centro religioso:tambi√©n constituyen el n√ļcleo de la historia ucraniana, el testimonio de la persistencia milenaria del naci√≥n. Hace ecu√°nime mil a√Īos, en 1013, un monje griego llamado Antonio lleg√≥ a Kiev para divulgar el cristianismo y se instal√≥ en una caverna de las orillas del r√≠o Dni√©per. Sus disc√≠pulos excavaron m√°s cuevas y t√ļneles en aquella colina, para instalarse debajo arena y llevar una vida asc√©tica, y pronto levantaron en la √°rea el primer monasterio de madera.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/peregrinos_en_pechersk_lavra_5711_630x.jpg Peregrinos en Pechersk Lavra

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El complicado fue creciendo con el marcha de los siglos y el apoyo de los pr√≠ncipes de Kiev,hasta convertirse en una g√©nero de Vaticano ortodoxo: en el interior de un espacio amurallado de 28 hect√°reas, se levantan catedrales, iglesias y monasterios blancos, coronados por tejados verdes y c√ļpulas doradas. Aqu√≠ nacieron las escuelas de cronistas y pintores de iconos, aqu√≠ se instal√≥ la primera imprenta del naci√≥n, aqu√≠ lati√≥ el coraz√≥n de la erudici√≥n eslava y ortodoxa durante siglos. El grupo de los monasterios, declarado bienes de la Humanidad,fue invadido, saqueado y quemado por los cumanos, los mongoles, los t√°rtaros, los rusos, los nazis, los sovi√©ticos. Por eso la persistencia de los monjes subterr√°neos es causa de vanidad nacional y comienzo de mil leyendas: dicen que la incorruptibilidad de los santos es milagrosa, dicen que los sovi√©ticos apilaron las momias en un cami√≥n para llev√°rselas pero el motor se neg√≥ a arrancar hasta que las devolvieron a su lugar,dicen que los cad√°veres emiten una potencia que neutraliz√≥ la radiaci√≥n de Chern√≥bil.

Bajo arena, los peregrinos besan las vitrinas, un pope celebra una misa en una capilla abarrotada por siete gente, un monje sale de su calabozo y ri√Īe al turista que ya no lleva la velita atrapada entre los dedos de la mano abierta.

Información práctica.Desde la estación de metro Arsenalna, el bus y el tranvía suben a la inicio de Pechersk Lavra. En las taquillas se venden entradas muy caras para turistas y para sacar fotos: no son necesarias. Para entrar al complicado de los monasterios basta con pagar el pase mínimo: 3 grivnas (0,27 euros).La visita a las cuevas es gratuita, solo hay que comprar la vela.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/reunion_de_momias_bajo_tierra_6884_630x.jpg Reunión de momias debajo tierra

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5) CHERN√ďBIL. LA ARENA ENTERRADA

Una de las tareas m√°s extra√Īas en las semanas posteriores a la explosi√≥n de la c√©ntrico nuclear de Chern√≥bil, el 26 de abril de 1986,fue la de enterrar la arena. Grupos de soldados se dedicaron a arrancar las capas superiores de las zonas m√°s radiactivas, para sepultarlas en fosas profundas que despu√©s se cubrieron con hormig√≥n. Los terrenos as√≠ descarnados los cubrieron con tierra de dolomita.Qued√≥ un paisaje lunar.

Enterraron casas, coches, animales sacrificados, enterraron hasta los árboles. Talaron el célebre Bosque Rojo de Chernóbil, llamado así por el brillo que tomaron los pinos por culpa de la radiación, sepultaron los troncos lejos de allí y plantaron pinos y eucaliptos nuevos en la área. Ahora crecen con normalidad, aunque acumulan dosis altas de radiación.

Vasili Kovalchuk, de 55 a√Īos, fue √ļnico de los liquidadores de Chern√≥bil. A las pocas horas de la cat√°strofe, lo pusieron a cargar fardos de tierra para que los helic√≥pteros los lanzaran sobre el reactor despanzurrado. Luego se dedic√≥ a lavar la radiaci√≥n de los veh√≠culos que se utilizaban esos d√≠as de urgencia . Trabaj√≥ en la √°rea del 26 de abril al 8 de mayo. Al per√≠odo sufri√≥ un osteoma -un tumor √≥seo benigno-, una pancreatitis, una gastritis, enfermedades digestivas cr√≥nicas, y a los 40 a√Īos lo retiraron y le otorgaron una pensi√≥n de invalidez de 220 euros mensuales y algunos descuentos en las facturas. Dice que alguna vez intent√≥ acercarse a Korogod,su solitario aldea nativo, a 14 kil√≥metros del reactor, pero ya est√° perdido entre la maleza.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/vasili_kovalchuk_uno_de_los_liquidadores_de_chernobil_4467_630x.jpg Vasili Kovalchuk, √ļnico de los liquidadores de Chern√≥bil

Ander Izagirre

Gracias a las tareas de liquidadores como él, hoy en día no es tan peligroso arrimarse al reactor cifra cuatro de Chernóbil.cernaía de la céntrico renovaron la arena, echaron hormigón y pavimento reciente, por lo que el suelo no está tan contaminado. El veneno sigue en el viento, claro: los contadores registran cifras de radiación decenas de veces superiores a la corriente, pero que permiten estancias limitadas en la área sin que la aglomeración sea excesiva.

De acto, hay cientos de obreros trabajando a pocos metros de la c√©ntrico.Est√°n construyendo una c√ļpula gigantesca para cubrir el reactor, porque en el interior todav√≠a tutela 80 toneladas de carburante nuclear y 70.000 toneladas de otras sustancias muy contaminantes, y el f√©retro contempor√°neo tiene ya grietas y escapes radiactivos. La nueva c√ļpula, construida en acero y hormig√≥n, mide 105 metros de elevado, 150 de largo y 260 de amplio. Cuando la terminen, a finales de 2015, la trasladar√°n sobre ra√≠les y la colocar√°n sobre el reactor cifra cuatro.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/restos_de_un_reloj_en_pripiat_4750_630x.jpg Restos de un reloj en Prípiat

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Los obreros trabajan un cifra vedado de horas, miden las dosis de radiación recibida ytienen que pasar quince días al mes fuera de la área de exclusión(un radio de treinta kilómetros cernaía de la central). Eso sí: existeuna picaresca entre cómica y pavorosa. Desde obreros que buscan los puntos más radiactivos de la área para pasar allí unos minutos, superar la dosis máxima y así librarse de trabajar, hasta jefes que obligan a las empleadas del comedor a poner sus contadores a cero para no tener que sacarlas de la área antes de período.

Para los visitantes el riesgo es escaso:en un recorrido guiado de seis o siete horas por la área, la radiación acumulada equivale a la que se recibe en un vuelo transoceánico o en cualquier metrópoli durante unos pocos días.

Para los locales Chern√≥bil ser√° un dificultad eterno: “no sabemos qu√© hacer con los residuos nucleares que quedan en el reactor”, dice Kovalchuk. “No sabemos qu√© hacer con los millones de metros c√ļbicos de arena radiactiva”. lNosotros esper√°bamos que nos explicaran la objeto por televisi√≥nr, dice un morador an√≥nimo de la √°rea en Voces de Chern√≥bil, el libro estremecedor de Svetlana Alexievich.lEsper√°bamos que nos dijeran c√≥mo salvarnos. En transformaci√≥n, las lombrices se enterraron muy profundo en la arena, se fueron a √°mbito metro y hasta un metro de profundidad.Nosotros no entend√≠amos nada. Cav√°bamos y cav√°bamos y no encontr√°bamos ni una lombrizpara pescar. Desaparecieron las lombrices y los escarabajosr.

Informaci√≥n pr√°ctica.Para entrar en la √°rea de exclusi√≥n de Chern√≥bilse necesita consentimiento. En Kiev abundan las agencias que organizan visitas de un d√≠a, en peque√Īos grupos, con precios cerna√≠a de 120 euros. Hay que reservarlas con d√≠as de anticipaci√≥n, para hacer los tr√°mites. Suele visitarse el extenso complicado nuclear de Chern√≥bil, la c√©ntrico que revent√≥, el reciente f√©retro, el aldea de Chern√≥bil en el que ahora viven los trabajadores, algunas casas abandonadas en el bosque yla metr√≥poli fantasma de Pr√≠piat.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/vista_aerea_de_la_ciudad_fantasma_de_pripiat_5572_630x.jpg Vista aérea de la metrópoli fantasma de Prípiat

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